¿Qué puede enseñarnos Coldplay sobre los eventos responsables?

coldplay

Por fin, uno de mis artistas favoritos, un cantautor estadounidense, anunciaba gira por Europa. Y sí, por fin también venía a España. La emoción me duró exactamente tres segundos: como tantas otras veces, el concierto no sería en Madrid… sino en Barcelona.

Otra vez.
¿Acaso los madrileños —los andaluces, gallegos, extremeños…— no tenemos derecho a disfrutar de un buen concierto? ¿Por qué siempre Barcelona? ¿Por qué nunca aquí?

Decidí investigar.

El misterio del routing

No tardé en encontrarme con unas declaraciones de Patxi Miranda, presidente de la Asociación de Promotores Musicales, que hablaban de algo llamado routing. Nada que ver con la conexión a internet, aunque el término podría engañar.

“Estos artistas solo hacen un concierto por país en Europa, prácticamente, y el hecho de que Barcelona sea el punto más en la frontera y cerca de las ciudades más importantes de Francia después de París, hace que el trayecto sea mucho más corto.”

También la agencia Live Nation lo confirma:

“Si un artista actúa después en Lisboa, lo lógico es que elija Madrid. Pero si su siguiente destino es Italia o Francia, Barcelona suele ser la opción.”

Aparentemente, todo se reduce a una palabra: optimizar.

¿Pero optimizar… qué?

Según el diccionario, optimizar es “buscar la mejor manera de realizar una actividad”. Pero me pregunté: ¿la mejor manera… para quién? ¿Para el artista, para los promotores, para el planeta?

Esa fue la pista que me llevó a pensar más allá de la logística o el aforo de los estadios. Pensé en algo más profundo: ¿cuál es la forma más responsible de organizar una gira? Y, por extensión, ¿un evento, un festival, una feria, una presentación?

Así llegué a uno de los mejores ejemplos contemporáneos de cómo hacer las cosas de forma distinta: Coldplay.

Coldplay y la gira más verde del mundo

En 2019, Chris Martin anunció que Coldplay no volvería a girar… hasta encontrar una forma sostenible de hacerlo. Su objetivo: reducir un 50% las emisiones respecto a su gira anterior (2016-2017).

¿Y qué hicieron?

  • Instalaron suelos cinéticos que generaban energía con los saltos del público.
  • Usaron baterías recicladas, paneles solares y energía renovable para alimentar sus conciertos.
  • Ofrecieron agua gratis y animaron a los fans a llevar su propia botella.
  • Reemplazaron merchandising convencional por productos sostenibles.
  • Plantaron un árbol por cada entrada vendida.
  • Instalaron bicicletas estáticas para que el público pudiera generar energía con su pedaleo.
  • Diseñaron una app para ayudar a los fans a reducir su huella de carbono y premiar a los que menos contaminaban.

Y eso no es todo. En sus conciertos utilizaron placas solares y, para su viajes, biocombustible (Hydrotreated Vegetable Oil, creado por Neste) y la primera batería recargable de energía renovable que BMW diseñó para la banda.

Todo esto es muy importante, ya que según la Green Touring Guide, el 34% de las emisiones de una gira vienen del montaje y desmontaje. Otro 33% del transporte del público. El 10% es alojamiento. El 2%, promoción.

Cada decisión cuenta. Cada ajuste suma.

¿Y si esto lo aplicamos a nuestros eventos?

Lo que hizo Coldplay puede parecer utópico o exclusivo de grandes bandas con grandes presupuestos. Pero no lo es. No del todo.

Como dice José Luis García Ortega, responsable del área de clima de Greenpeace:

“Lo primero es identificar en qué se utiliza la energía y de qué forma.”

Antonio Cañas, de Greenize Projects, añade:

“Lo importante es ser consciente de que cualquier evento genera impactos.”

Cualquier evento.

Y si cualquier evento genera impactos, entonces cualquier evento puede generar impacto positivo. Desde una convención interna a una feria sectorial. Desde una ponencia hasta una fiesta de aniversario de empresa.

Una nueva forma de entender los eventos

En comunicación, no todo es mensaje. A veces, lo más poderoso es el ejemplo.
Y si una banda como Coldplay ha podido replantearse cómo hacer las cosas… ¿por qué no las empresas?

No hace falta llenar estadios para dejar huella. Basta con preguntarse:


¿Y si el próximo evento que organizamos no solo emociona, sino que también inspira?

Roberto Berzosa

Search