Marketing de influencers: cómo cumplir (y liderar) en 2025

En 2025 marketing de influencers superará los 20.000 millones de euros en inversión global y en España hay más de 10.000 creadores de contenido que colaboran de manera oficial con marcas (Comisión de Marketing de Influencia en IAB Spain), y entre el 50% y el 80% de los usuarios de redes sociales siguen a creadores de contenido. Todo ello en medio de la reciente y creciente regulación con la Ley de Influencers española, el Real Decreto 444/2024, que marca con claridad que debe ser una práctica de marketing ética y responsable, considerando la integridad de los influencers, el bienestar de sus seguidores y el impacto social que pueda generar la campaña en general.

Además, existe una potente autorregulación ya que los influencers y marcas son los primeros interesados en salvaguardar su reputación, con herramientas como la actualización del Código de Conducta sobre el uso de influencers en publicidad de AUTOCONTROL e IAB Spain.

Y es que, el simple uso de una etiqueta de #ad ya no es suficiente: las audiencias exigen mensajes verdaderos, comprensibles y socialmente útiles. La normativa busca proteger al público de información distorsionada y malintencionada y proteger a las marcas y a los propios influencers. En la ley se obliga a los creadores de contenido con una gran audiencia a registrar sus perfiles y etiquetar claramente toda comunicación comercial. Sin embargo, la propia ley no aborda directamente el concepto de comunicación responsable que, a nuestro entender, debería basarse en contar toda la verdad a las personas destinatarias sobre el patrocinio, explicando, sin rodeos, el por qué deberían consumir un producto, sin afirmaciones exageradas o no contrastables.

Las marcas también tienen responsabilidad. Deben garantizar que su mensaje se comunique de una forma coherente y sin distorsiones, especialmente en sectores sensibles como la salud, finanzas o sector infantil.

En ese ámbito, es especialmente llamativo el fenómeno “Sephora Kids” y los kidinfluencers, dando lugar a un problema en aumento: niñas de 6 a 10 años realizando rutinas de cosmética complejas ante millones de seguidores. Médicos y educadores han alertado sobre el daño dermatológico, la normalización de la estética precoz y la explotación comercial de esos menores. Por fortuna, existe un anteproyecto de Ley de Protección de la Infancia en entornos digitales (2025) que contempla la implementación de filtros parentales y una mayor regulación de contenido dirigido a menores rechazando colaboraciones cosméticas con menores de 13 años, advirtiendo sobre la edad y la responsabilidad en la utilización de los productos y evitando una comunicación que produzca inseguridades a la audiencia.

Cómo implantar una cultura de marketing de influencers responsable

  • Identificar un perfil de influencer acorde a valores de marca y con coherencia con tu actividad. No debe realizarse solo una auditoría previa en cuanto a verificación de seguidores reales y reputación, sino en cuanto a coherencia con los valores de la marca y su código ético.
  • Briefing ético. Pactar previamente qué mensajes no se aceptarán y definir relaciones transparentes y beneficiosas para todas las partes involucradas.
  • Contratos transparentes con cláusulas de responsabilidad que establezcan que se mostrará como “Publicidad” en mayúsculas y penalización en caso de no hacerlo; incentivos en caso de contenidos educativos y responsables; garantizar acceso a los datos reales de la campaña como impresiones, clics, retención, etc.
  • Calendario de control. Antes de publicar, revisar el contenido. Hacer un análisis de métricas y comentarios de la audiencia una vez se haya publicado el post.
  • Informe post-campaña. Tenemos que hacer una autocrítica para aprender, saber las incidencias que hayamos podido tener y aportar mejoras para la siguiente colaboración.
  • Revisión semestral. Las normas constantemente van cambiando, hay que adaptarse para evitar sanciones y poder consolidar una buena reputación.
  • Pautas para un contenido responsable: Deben existir marcos sin limitar la creatividad del influencer para garantizar una autenticidad:
    • Claridad y legibilidad. No debe generar dudas ni ambigüedades de que es un anuncio.
    • Veracidad en las afirmaciones. Por ejemplo: frases como “Reduce el acné en 7 días” debe tener una fuente contrastada y dar acceso a esa fuente.
    • Autenticidad narrativa. Los contenidos más eficaces priorizan la honestidad y espontaneidad frente a la producción publicitaria. Mostrar imperfecciones y experiencias reales incrementa la confianza.
    • Responsabilidad social. No fomentar estereotipos ni permitir el uso de filtros que distorsionen la realidad, además de intentar aportar algún mensaje educativo para el target.

Casos recientes como el de más de 90 influencers que promocionaron una presunta estafa de una agencia de viajes que llevó a cientos de personas a perder mucho dinero (https://www.20minutos.es/noticia/5718830/0/adara-molinero-nagore-robles-las-influencers-afectadas-por-estafa-7vuelos/) evidencian la falta de control y transparencia que aún existe y subraya la urgencia de aplicar mecanismos más estrictos de verificación, control y responsabilidad tanto por parte de los creadores de contenido como de las plataformas sociales y las propias marcas.

Pero, no solo se debe crear un entorno digital seguro, ético y regulado, donde la publicidad con influencers sea claramente identificable y los consumidores —especialmente los más vulnerables— estén adecuadamente protegidos. Lo ideal sería hacer que el marketing de influencers se convierta en una fuerza positiva para la sociedad y que fomente cambios que promuevan criterios de sostenibilidad. Este es por ejemplo el propósito del movimiento #InfluenceForGood

Los creadores de contenido con influencia y las marcas con recursos deben apostar por causas sociales relevantes y realizar acciones que generen un impacto positivo en parte de la sociedad y se alineen con los planes macro de responsabilidad social corporativa de las empresas y sus estrategias ESG.

Según un reciente estudio de Kolsquare (Radiografía del marketing de influencers en Europa) se avanza hacia un modelo cada vez más ético y profesional. La tendencia es buscar colaboraciones de largo recorrido más auténticas y efectivas, donde los influencers aseguren proyectos estables y generen contenido más cohesivo. Sin duda, una conexión auténtica colaborando con las personas adecuadas y con contenidos humanos y responsables seguirán siendo relevantes.

Cristina Morales

Buscar en