Branding y diseño

Rechazamos el diseño que no sea accesible para todos, que perpetúe estereotipos o sesgos o tenga un impacto ecológico evitable. Trabajamos para crear marcas y diseñar materiales que sean claros, interactivos y atractivos para que conecten con los grupos de interés.

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El branding en la era de la inteligencia artificial: ¿Quién diseña ahora?

Estamos inmersos en una transformación profunda que está redefiniendo la comunicación tal como la conocíamos. La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana, integrada cada vez más en los procesos creativos, incluso en ámbitos tan sensibles y estratégicos como la construcción de una marca.

Este escenario plantea una pregunta crucial para quienes trabajamos en el mundo del branding: ¿quién diseña ahora? ¿El equipo creativo, con su experiencia y sensibilidad, o el algoritmo que en segundos genera lo que antes requería tiempo de reflexión y conceptualización? Lejos de ser un dilema abstracto, esta cuestión nos desafía directamente en nuestra práctica profesional.

El branding es, ante todo, la expresión coherente y estratégica de una identidad. Por eso, es imprescindible preguntarnos hasta qué punto podemos (o queremos) delegar esa expresión a herramientas que carecen de propósito, contexto e intuición humana. La IA puede generar imágenes y textos, pero ¿es capaz de captar la esencia de una marca, su cultura y su historia?

IA: de herramienta a coprotagonista

Durante años, la tecnología ha servido como soporte para agilizar procesos y optimizar recursos. Sin embargo, la llegada de la IA generativa ha desplazado ese rol secundario para posicionarse como coprotagonista del proceso creativo. Herramientas como Midjourney, DALL E, Runway o ChatGPT ya no solo ejecutan, sino que proponen soluciones con una velocidad y eficiencia que desafían los métodos tradicionales.

Hoy es técnicamente posible generar un logotipo, una campaña visual o un eslogan con apenas unas líneas de instrucciones. El resultado puede ser estéticamente funcional y sorprendente. Pero aquí surge un matiz fundamental: una marca no se define por su apariencia, sino por su significado.

El diseño es una manifestación tangible de la identidad, pero no es la identidad en sí. La IA puede imitar estilos, reproducir estructuras narrativas y replicar tendencias, pero no entiende el contexto específico, la cultura ni los matices que hacen auténtica una historia de marca.

Por eso, si entendemos que la homogeneidad en los resultados generados por la inteligencia artificial puede suponer un riesgo, se debe enfatizar nuestro valor aportando intención, coherencia y profundidad estratégica al contenido.

El nuevo rol del profesional del branding: guardianes de la autenticidad

Para superar el reto de los mensajes generados en masa, lo verdaderamente distintivo será preservar y amplificar lo humano: la narrativa con propósito, el tono emocionalmente relevante y el diseño que responde a una visión estratégica a largo plazo, no solo a una moda estética pasajera.

La solución no es el rechazo de la IA, sino entender que su uso debe ser responsable para enriquecer el proceso creativo, aportar agilidad y explorar nuevas posibilidades conceptuales.

La IA ya está transformando el diseño de marca. La pregunta es dónde y cómo queremos posicionarnos respecto a este nuevo paradigma. Aunque los algoritmos generen miles de propuestas, la dirección estratégica y la construcción de significado siguen siendo nuestra responsabilidad.

El branding en la era de la inteligencia artificial no desaparece, sino que se complejiza. Exige nuevas competencias, pero también un retorno a lo esencial: diseñar marcas es construir significado, no solo formas. Y eso, por ahora, sigue requiriendo pensamiento crítico, sensibilidad y visión humana.

Emma Pintado

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Marcas y medios: claves para construir una relación responsable y efectiva

La relación entre marcas y medios no es un trámite más en la estrategia de comunicación, es una pieza clave que, si se cuida con responsabilidad y criterio, puede convertirse en un auténtico generador de valor a largo plazo. En lugar de empujar mensajes sin rumbo e ir con prisas, se deben construir vínculos que funcionen, que respeten el trabajo de los periodistas y que aporten contenidos relevantes, en el momento y forma adecuados.

En un contexto saturado de información, donde la línea entre contenido de calidad y simple ruido es cada vez más delgada, las marcas tienen hoy más que nunca la responsabilidad de actuar con rigor y respeto en su relación con los medios. Y el papel de las agencias en este proceso es fundamental.

No se trata solo de conseguir resultados —que también—, sino de generar confianza, credibilidad y relaciones duraderas. Y eso empieza por entender qué significa realmente actuar de forma responsable en este terreno.

Responsabilidad, en este contexto, es tener claro que no todo vale. No todo es noticia. No todo debe convertirse en una nota de prensa. Hay que ser selectivos y ofrecer información que realmente aporte valor. Forzar temas, saturar a los periodistas con envíos irrelevantes o perseguir coberturas a cualquier precio solo erosiona la relación y, a largo plazo, la reputación de la marca.

Por eso es tan importante que las agencias asumamos un rol más estratégico que operativo. No somos meros transmisores de mensajes. Somos asesores para nuestros clientes y también un filtro de calidad hacia los medios. Debemos ayudar a las marcas a entender qué interesa, cómo contarlo, cuándo es el momento adecuado y a quién dirigirlo. Y, sobre todo, actuar con honestidad. Porque una relación responsable implica también saber decir que no a ciertas acciones cuando no tienen sentido o pueden dañar la imagen del cliente.

Los periodistas valoran —y recuerdan— a las marcas y agencias que aportan contenido de valor y que entienden cómo funciona su trabajo. Esperan rigor informativo, información contrastada y veraz, agilidad en las respuestas, y un trato profesional y transparente. Lo que no toleran, y con razón, es el spam indiscriminado, la presión sin aportar valor, la opacidad o la falta de profesionalidad en el seguimiento.

También es clave entender que cada medio es distinto. Una relación responsable implica escuchar, conocer el enfoque editorial de cada cabecera, su audiencia, sus tiempos y sus intereses. No se trata de lanzar el mismo mensaje a todos, sino de adaptar y contextualizar. Esa sensibilidad, que muchas veces se pierde por las prisas, es la que marca la diferencia.

Y más allá de cada acción puntual, hay otro aspecto que no siempre se valora lo suficiente: la continuidad. No podemos pensar en la relación con los medios solo como algo ligado a una campaña o lanzamiento. Un contacto sincero, un seguimiento cuidadoso o incluso compartir contenidos útiles sin esperar nada a cambio son gestos que también construyen confianza.

Construir relaciones de confianza con los medios requiere consistencia, empatía y un profundo respeto por su trabajo. Y las agencias tenemos un papel esencial como aliados en ese proceso. Somos quienes podemos ayudar a las marcas a mantener una relación equilibrada, honesta y orientada a largo plazo con los periodistas. Evitar el buscar el impacto inmediato y contribuir a una reputación sólida y sostenible.

Hoy más que nunca, en un entorno donde conviven múltiples voces, canales y formatos, actuar con responsabilidad en la relación con los medios no es solo recomendable: es imprescindible. Las marcas que entienden esto, y lo aplican con coherencia, están en mejores condiciones de construir una reputación sólida, auténtica y duradera.

Porque cuando la comunicación se basa en el respeto, el criterio y la coherencia, deja de ser solo táctica para convertirse en una herramienta real de reputación y conexión.

Saray Calvo

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Inclusión en el entorno digital: una oportunidad para conectar con todos.

En la sociedad actual donde el entorno digital es cada vez más competitivo y diverso, la inclusión debe ser un eje central en la estrategia de branding, ya que fortalece la relevancia y autenticidad de la marca.

Usabilidad y representatividad para todos

Por un lado, la simplicidad es clave en el diseño inclusivo. Un diseño recargado o complicado puede generar confusión y excluir a ciertos usuarios.

El diseño intuitivo se basa en principios de usabilidad como la Ley de Fitts. Esta norma sugiere que los elementos interactivos deben ser lo suficientemente grandes y estar ubicados en lugares accesibles para facilitar su selección. Se trata de una regla de oro para cualquier desarrollador o diseñador de webs o aplicaciones móviles, ya que permite calcular el tiempo necesario para alcanzar un objetivo según el tamaño y la distancia del elemento.  

Priorizar la claridad y la usabilidad no solo beneficia a personas con discapacidades visuales, auditivas o motoras, sino que facilita la navegación también de personas mayores, usuarios con conexiones a internet limitadas o, incluso, de personas en entornos ruidosos donde no pueden escuchar un video sin subtítulos.

Por otro lado, el diseño inclusivo va mucho más allá de la funcionalidad. No solo requiere simplicidad en la experiencia del usuario, sino también una comunicación que represente y conecte con todas las personas. Los usuarios actuales dan gran valor a las marcas que incorporan y demuestran su compromiso con la inclusión digital, ofreciendo una comunicación respetuosa y campañas que reflejan distintas realidades.

Por ello, es recomendable siempre:

  • Incluir subtítulos en videos para personas con dificultades auditivas.
  • Usar descripciones de texto en imágenes para usuarios con discapacidad visual. Por ejemplo Apple cuenta con la función VoiceOver y su enfoque minimalista y coherente ha sido reconocido por su accesibilidad
  • Garantizar una navegación intuitiva en plataformas digitales, con opciones de ajuste en tamaño de texto y colores.
  • Claridad de estructura: menús bien organizados, una jerarquía visual bien definida y botones claramente etiquetados, permiten una experiencia más fluida y satisfactoria.
  • Uso de iconografía comprensible para que cualquier persona, independientemente de su nivel de experiencia digital, pueda interactuar fácilmente con la marca
  • Ajustes rápidos de tamaño y contraste permiten que personas con distintas capacidades naveguen sin dificultad.
  • Usar un lenguaje no discriminatorio e inclusivo.
  • Mostrar diversidad en imágenes: género, edad, estilos de vida, cuerpos, etnias, etc.
  • Tener en cuenta cómo cambia la forma de comunicarse según el medio digital y el lugar del mundo, mostrando siempre respeto por las distintas culturas.

Por ejemplo, la BBC es un referente en accesibilidad digital: ofrece subtítulos en casi todo su contenido audiovisual, navegación clara y herramientas para personas con discapacidad visual o auditiva.

También se ha avanzado mucho en comunicación digital inclusiva y las marcas se han dado cuenta de que las audiencias quieren inclusión en el marketing (digital). Un buen ejemplo es la marca Tailored Brands’ Men’s Wearhouse que eligió mostrar la diversidad del mundo adolescente actual en «Este es nuestro baile”. La representación no solo importa, sino que es necesaria para generar confianza en el cliente. 

Esta forma de comunicar digitalmente fortalece la identidad de marca y transmite sus valores. La forma en que una marca se representa y se dirige a su audiencia demuestra su compromiso con la igualdad y la inclusión.

Cuando una marca actúa con coherencia en su diseño digital y audiovisual y su mensaje, logra:

  • Mayor conexión emocional con su audiencia.
  • Fidelización del público.
  • Sentido de pertenencia en sus comunidades digitales.

Diseñar con empatía es impulsar el cambio

El branding inclusivo es una necesidad en el mundo actual, que exige representaciones más justas, auténticas y accesibles para todos. La inclusión no limita, sino que amplía la posibilidad de conectar con más personas reales y diferentes.

Diseñar con empatía, respeto y honestidad no solo mejora la experiencia del usuario, sino que convierte a la marca en un verdadero agente de cambio.

Francisca Kristic

Branding inclusivo
El buen diseño es inclusivo

En un mundo donde la comunicación visual y digital es clave, las marcas no solo deben enfocarse en la estética, sino también en la inclusión. La inclusión en el diseño busca eliminar barreras y crear experiencias accesibles para todas las personas, sin importar sus capacidades o circunstancias.

Una marca que practica este tipo de branding busca que todas las personas se sientan representadas y valoradas a través de su comunicación y de sus productos teniendo en cuenta aspectos como la raza, el género, la orientación sexual, las capacidades físicas y psíquicas y sociodemográficas.

¿Qué beneficios tiene el branding Inclusivo?

El branding inclusivo es la creación de una identidad de marca que refleje la diversidad y promueva la accesibilidad. Esto implica diseñar elementos visuales, mensajes y experiencias que sean comprensibles y utilizables por cualquier persona, independientemente de su género, edad, cultura o discapacidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 16% de la población mundial vive con alguna discapacidad. Si las marcas no consideran este factor, estarán excluyendo a una gran parte de su público potencial.

Pero es que, además, un branding inclusivo sirve no solo para reforzar el compromiso social de la empresa, sino para ampliar la audiencia y mejorar la experiencia general de todo usuario. Por tanto, el branding inclusivo se convierte en una herramienta fundamental para que las marcas conecten con audiencias diversas de manera equitativa y efectiva y, en consecuencia, incrementen su fidelidad.

En realidad, el buen diseño debe ser intuitivo, sencillo y funcional para que todas las personas, sin importar sus capacidades, puedan interactuar con él sin barreras. Un buen diseñador es aquel que considera diferentes necesidades y experiencias del potencial usuario desde el principio del proceso de diseño.

Claves para una identidad de marca inclusiva

Para lograr un branding verdaderamente inclusivo, es fundamental implementar diseños y estrategias que faciliten la accesibilidad:

  • Tipografía legible y escalable: Elegir fuentes claras y bien espaciadas que sean fáciles de leer para todos los usuarios, incluyendo aquellos con dislexia o baja visión.
  • Colores con buen contraste: Asegurar combinaciones de colores que permitan una mejor visibilidad, especialmente para personas con daltonismo u otras deficiencias visuales.
  • Iconografía clara y universal: Usar símbolos y elementos visuales que trasciendan barreras culturales y lingüísticas.
  • Consistencia en el diseño: Mantener una coherencia visual en todos los materiales de comunicación para reforzar el reconocimiento de la marca.

Funcionalidad vs estética

El diseño debe ser atractivo, sí, pero nunca a costa de la funcionalidad. Una experiencia visual impresionante pierde su valor si el usuario no puede navegar con facilidad o entender el contenido. Equilibrar estética y funcionalidad garantiza que el diseño no solo sea bonito, sino también útil y accesible.

Un claro ejemplo de que la funcionalidad debe primar sobre la estética se encuentra en la señalética de los aseos en locales o espacios públicos que, si ya a veces son difíciles de comprender para el público general, aún resulta más complicado para aquellos que presentan necesidades de tipo cognitivo, como es el caso de las personas con trastorno del espectro del autismo.

Algunos diseños son muy originales, pero son poco comprensibles. En estos casos deben primar los pictogramas o imágenes universales, reconocidos por todos, y que cuenten con pautas de diseño que favorezcan la percepción, la comprensión y fomenten la accesibilidad cognitiva. Asociaciones como Plena Inclusión o Autismo.org facilitan diseños evaluados según normativa, de uso libre y gratuito para fomentar esa inclusión.

Compromiso con el futuro

En definitiva, la inclusión no es una moda, sino una decisión inteligente. Es una oportunidad para generar conexiones genuinas con audiencias diversas, y una ventaja estratégica en el contexto social y comercial actual.

Las marcas que adoptan el branding inclusivo no solo cumplen lograrán construir relaciones sólidas y duraderas con sus consumidores y destacar en un mercado cada vez más competitivo.

Invertir en branding inclusivo es una inversión de futuro. Si queremos un mundo más equitativo y accesible, debemos comenzar por cómo comunicamos y diseñamos nuestras marcas.  Diseñar para todos es diseñar mejor.

Sara Jusuy

Quum Blog - Branding
Marcas sin barreras: cómo construir una identidad visual accesible desde el inicio

El diseño de una identidad visual no debería ser solo una cuestión estética, sino también una herramienta de inclusión. Sin embargo, muchas marcas siguen sin considerar la accesibilidad en su branding, lo que excluye a millones de personas con discapacidades visuales, motrices o cognitivas.

Ser una marca accesible es una responsabilidad, pero, es además inteligente para el negocio. Y la buena noticia es que no implica sacrificar creatividad ni impacto visual. Se trata de diseñar con intención, asegurando que todos puedan percibir, comprender e interactuar con la identidad de la marca sin barreras. No solo se beneficia a los usuarios con discapacidades, sino que mejora la experiencia general del usuario.

Accesibilidad desde el logo: más que una imagen bonita

El logo es la firma visual de una marca, pero ¿qué pasa si no es legible para una parte de la audiencia? Un logo accesible debe cumplir algunos principios básicos:

  • Simplicidad y claridad: Menos es más. Diseños recargados o con tipografías difíciles pueden ser un obstáculo para la legibilidad.
  • Buena relación de contraste: El logo debe ser reconocible tanto en color como en blanco y negro, para garantizar su visibilidad en distintos formatos y para personas con deficiencias visuales.
  • Versiones adaptadas: Además del logo principal, es recomendable contar con versiones simplificadas que funcionen en tamaños pequeños o en contextos de accesibilidad reducida.
  • Compatibilidad con lectores de pantalla: Incluir una descripción del logo en metadatos ayuda a que personas con discapacidad visual comprendan el significado del diseño.

La importancia del color en la identidad de marca

Los colores no solo transmiten emociones y valores, también determinan la accesibilidad de una identidad visual. Algunas claves fundamentales:

  • Contraste suficiente: La combinación de colores debe ser legible para personas con baja visión o daltonismo. Existen varias herramientas digitales que ayudan a evaluar la legibilidad de los colores elegidos.
  • Evitar depender solo del color para transmitir información: En gráficos o iconografía, usar colores como única diferenciación excluye a personas con problemas de percepción del color.
  • Paletas inclusivas: No se trata de eliminar creatividad, sino de seleccionar combinaciones que funcionen para todos.

Tipografía: que se vea y que se entienda

La tipografía es uno de los elementos más críticos en accesibilidad. Algunas reglas de oro:

  • Tamaños adecuados: Evitar fuentes demasiado pequeñas o finas que dificulten la lectura, especialmente en dispositivos móviles.
  • Evitar tipografías decorativas en textos extensos: Fuentes manuscritas o muy estilizadas pueden ser difíciles de leer para personas con dislexia o discapacidades visuales.
  • Interlineado y espaciado correctos: Un buen espacio entre líneas y letras mejora la legibilidad y facilita la lectura a personas con dificultades cognitivas.

Iconografía y elementos visuales comprensibles

Los iconos y elementos gráficos deben ser intuitivos y universales. Algunos consejos clave:

  • Diseños reconocibles: Un buen icono debe ser entendible sin necesidad de texto adicional.
  • Acompañamiento con texto: Siempre que sea posible, incluir una descripción junto al icono para mayor claridad.
  • Formato flexible: Asegurar que los iconos sean visibles en diferentes tamaños y dispositivos sin perder detalle.
  • No depender solo de símbolos: Un error común es usar solo iconos sin texto explicativo, lo que puede ser confuso para algunas personas.

Comunicación clara y sin sesgos

El branding accesible no es solo visual; también implica un lenguaje inclusivo y comprensible. Algunos aspectos clave:

  • Evitar tecnicismos innecesarios: Los mensajes deben ser claros y directos, sin dar por sentado que todos entienden ciertos términos o expresiones.
  • Uso de lenguaje inclusivo sin complicaciones: Expresiones sencillas que no excluyan a ningún grupo social.
  • Adaptabilidad en distintos formatos: Asegurar que los mensajes sean comprensibles tanto en texto como en audio o lenguaje de señas en contenidos audiovisuales.

La accesibilidad en branding no es una opción, ha de ser un estándar

Diseñar una identidad visual accesible no significa renunciar a la creatividad, sino construir marcas más fuertes, inclusivas y universales. La accesibilidad no es una tendencia, es una necesidad. Y las marcas que la incorporen desde el inicio serán las que realmente conecten con todas las personas.

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